¿LA FAMILIA NATURAL EN CRISIS?

El próximo jueves D.m. (y si los censores de la nueva Ideología-Religión-de-Estado del ‘Género’ tienen a bien permitirlo…) tendrá lugar un #EncuentroHO “Familia Vida Libertad”.

Esta nueva edición también se ha intentado censurar, cómo no, por los políticos de la izquierda radical. Concretamente por Matilde Roselló, concejala comunista de “Igualdad” de El Puerto de Santa María, localidad donde se llevará a cabo dicho ‘Encuentro’, y de sobra conocida por su censura del año pasado en la misma ciudad gaditana.

La citada concejala, con todo su rostro, se ha dedicado nada menos que a llamar al hotel donde se ralizará (Puerto Bahía, en la playa de Valdelagrana) para decirle que no lo haga.

A propósito del título que este año convoca, mi amiga María Menéndez nos ha enviado unas reflexiones imprescindibles para entender qué es la Familia Natural, a qué nos referimos cuando la defendemos.

Ella, madre de nueve hijos y presidenta de la Asociación de Familias Numerosas de Madrid, nos ha hecho la mejor y más bella explicación-resumen sobre este concepto, imprescindible de entender por todos, especialmente por los políticos de hoy, pues se trata de la célula básica de la humanidad. Hablamos de LA (con mayúscula) familia.

¿LA FAMILIA NATURAL EN CRISIS? Una alarma social ficticia, por María Menéndez.

En el año 2.150 AC,8 en el Imperio Babilónico, el hecho de saber construir una casa era fundamental. Todo era regido por el Código Hammurabi, cuya ley nº 229 declaraba:

“Si un constructor construye una casa y no lo hace con buena resistencia y la casa se derrumba y mata a los ocupantes, el constructor debe ser ejecutado inmediatamente.”

Era muy drástica y mortal dicha ley pero para los gobernantes esta ley ayudaba a controlar los accidentes y tener mejores construcciones de calidad y resistentes a cualquier tipo de clima y desastres naturales.

Podemos hacer un símil entre las construcciones y la familia. Sin familias de calidad y resistentes a cualquier circunstancia adversa, la sociedad no tiene futuro y se desmorona. Y no hablamos de “familia actual” o de “Occidente”, sino de la familia de padre, madre e hijos que procura la continuidad.

La Familia es la institución más cercana a la naturaleza y la más sencilla. No se ha complicado a lo largo del tiempo. No así otras instituciones, como las políticas.

La familia no nace. No salen las familias como los hongos.

Se hacen. Es el fruto de las relaciones que se establecen entre un hombre y una mujer. Esas relaciones garantizan el futuro, el relevo generacional, la continuidad.

Y por ser fruto de las relaciones entre el hombre y la mujer, la familia va evolucionando. No es lo mismo una familia del año 2.150 AC, que una del siglo XVIII o una familia del siglo XXI. Aunque conservarán la estructura sencilla de padre, madre, hijos.

¿Por qué? Pues porque son el cimiento, lo que no cambia, lo que perdura.

Existen estudios exhaustivos (1) sobre la composición familiar, realizados en 13 países distribuidos por los 5 continentes. Así se pueden comparar las diferentes estructuras familiares.

Los datos que se recogieron eran sobre la salud, la educación, la pobreza, la violencia familiar, el acceso a los servicios básicos, la violencia sexual, los índices de suicidio y de consumo de drogas.

Los resultados son sorprendentes.

Se demuestra, solo analizando los datos, sin emitir conclusiones particulares que los desvirtúen, que cuando el padre y la madre viven juntos con sus hijos naturales y/o adoptados los beneficios para la familia, -y como consecuencia para la sociedad-, son notablemente superiores.

Los miembros de esas familias gozan de mayor salud física, sufren menos enfermedades mentales, tienen mejores ingresos y consiguen empleos más estables, mejores condiciones de vivienda, las relaciones entre ellos son más positivas, hay menos violencia sexual y física y la incidencia en el uso de drogas, alcohol y tabaco es menor, los niños son más sociables y cooperativos y cometen menos delitos, además de tener índices más bajos de fracaso escolar.

Así, desde los gobiernos y las instituciones, la manera más efectiva y positiva de mejorar la sociedad es cuidar la Familia y promover esta estructura familiar de padre, madre e hijos para garantizar estabilidad, mejorar los beneficios para el conjunto de la sociedad, ya que procura el relevo generacional con perdurabilidad.

Como se decía al principio, saber construir una familia debe ser algo fundamental.

Con buena resistencia, de buena calidad, para poder resistir ante cualquier tipo de circunstancia: violencia, enfermedad, muerte, pobreza, paro, infidelidad, etc…

Ante estas “tempestades” el Estado como poder subsidiario debe estar atento y tener a punto los mecanismos necesarios para ayudar cuando las familias entran en dificultades y no pueden por ellas mismas sostener y arreglar las situaciones adversas, las “tempestades”.

Sin embargo, lo que parece es en cambio que se favorecen estas “tempestades” y se utilizan como arma contra la familia, contra la estructura familiar de padre, madre e hijos.

Este arma de destrucción masiva son los “estados de opinión”, que venden un problema que justifica la norma: si hay violencia familiar del hombre es que es la familia patriarcal la que la genera. Se acaba con esta estructura familiar y se soluciona el problema. O eso nos venden.

No. La Familia natural NO está en crisis. Más bien es un objetivo a derribar.

Esta es la batalla. Fuera de ella no hay nada. Salvo la cobardía.

(1) Tipos de familia y bienestar de niños y adultos. El debate cultural del siglo XXI en 13 países democráticos. Autor: Fernando Pliego.

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