CAMINO A UNA DICTADURA SILENCIOSA. Por Ángel M. García Carmona.

Hoy, los colectivos LGTBI, los putos amos de la agenda “cultural” moderna, nos agasajan con una nueva oportunidad ‘cansina-celebrativa’: el Día de la Despatologización (repítelo sin leer, anda…) de la transexualidad. Seguro que no harán referencia a nuestra amiga Charlotte Goiar, de la que hemos hablado aquí, y que ha criticado en muchas ocasiones la dictadura del lobby lgtbi.

 Y precisamente hoy, otra colaboración de lujo viene a nuestro blog mosquetero,

El autor de nuestro artículo, Ángel García Carmona, es muy joven -universitario- pero sobradamente preparado. Con la mente totalmente amueblada y los principios totalmente anclados. Principios humanistas y liberales, del liberalismo sano, conservador, con valores y raíces cristianas. Es bloguero, colaborador de cabeceras tan prestigiosas como Acton Institute, como Religión en Libertad y como la nuestra de referencia: Contando Estrelas. En ésta, también podemos ver su artículo sobre la crisis catalana: “El artículo 155: tardía y chapucera aplicación”.

Con eso lo digo todo sobre él. Un honor que su pluma esté aquí con los mosqueteros.

“La ingeniería social es también socialismo… A su vez, se recuerda que aquellos liberales de visión “progre” que… El progresismo no es sino socialismo”. 

Ángel García Carmona

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Mi amigo Ángel Carmona sabe lo que quiere, conoce la materia, y la trasmite muy bien. Lo conocí en grupos de redes sociales, en grupos combativos, con nuestra Alicia Rubio a la cabeza. Pertenece a una asociación emergente y totalmente recomendable: el Club de los Viernes, que está dando y dará mucho que hablar.

Este artículo nos viene al pelo en un día como hoy, en que los políticos acudirán a “Jurar Bandera“… Bandera Trans, claro está.

LA IMPOSICIÓN DE LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO, CAMINO A UNA DICTADURA SILENCIOSA

Por Ángel M. García Carmona

Los, a día de hoy, enemigos de la libertad, son cortes de un trapo distinto al de los antiguos gobernantes reales e imperiales, o de aquellos que dirigieron el Sistema soviético; ellos usan un conjunto diferente de herramientas para forzarnos a la sumisión”, según Victor Orbán, el 15 de marzo de 2016.

El que es Primer Ministro de Hungría se refería a la crisis de los llamados “refugiados” y la actitud del politburó de Bruselas al respecto. Sin embargo, estas palabras pueden aplicarse a otro tipo de censuras muy fomentadas por la dictadura de la corrección política.

El lobby LGTB, agente de la llamada “progre-inquisición”, en torno a la cual, se determina lo políticamente correcto, trata de poner todos sus esfuerzos en censurar toda crítica a la ideología de género y su imposición, basada en la ingeniería social (una variante del socialismo).

No sólo se están conformando con la intimidación mediante calificativos como “homófobo”, “retrógrado” e “intolerante” ni protestando contra actos públicos que rebatan los postulados del marxismo cultural. Están viendo cuasi alcanzado su ilusión de que esa censura se convierta en proyecto de ley.

Mediante legislaciones autonómicas, se ha comenzado a vulnerar derechos fundamentales como la libertad de expresión, la presunción de inocencia, la igualdad ante la ley (estas estrategias establecen la discriminación positiva) y la libertad de conciencia (también la religiosa). Pero está en proyecto una ley nacional que pretende reforzar los aspectos liberticidas de estas. 

Ahora bien, no sólo es preocupante que todo el mainstream político y mediático esté a favor del mismo, sino también esos visos bien de esnobismo o de acomplejamiento (la típica actitud de “no querer líos”) que se aprecian en nuestra sociedad.

Quienes defendemos la libertad del individuo frente al Estado, no debemos limitarnos solo a pedir bajos impuestos y menos burocracia. No es menos grave que una bochornosa presión fiscal el ataque a la libertad de conciencia. La ingeniería social es también socialismo mientras que el verdadero conservadurismo es aquel cuyo alma es el liberalismo clásico.

A su vez, se recuerda que aquellos liberales de visión “progre” que, aparte de negar la herencia cristiana de Occidente, suscriben las reivindicaciones de estos lobbies son cómplices del uso del Estado contra nuestra libertad (ejercen de “tontos útiles” y, en ciertos casos, prefieren “coleguear” con defensores de una ideología criminal y liberticida como el comunismo mientras que “vilipendian” a aquellos que defendemos la tradición y el orden natural y espontáneo). El progresismo no es sino socialismo.

Ser un escéptico de la ideología de género no implica tener nada en contra de quienes son homosexuales ni falta de respeto alguna hacia estos. De hecho, hay gays moralmente conservadores, que se sentirán totalmente representados por asociaciones como HazteOír, que aplaudirán ciertos artículos de la Constitución de Hungría y las leyes del Estado de Texas en defensa de la familia natural, que se sentirán más afines a Orbán, Andrzej Duda y Ted Cruz que a Cifuentes, Macron y Trudeau.

Igual que el “feminazismo” no representa a todas las mujeres, ni la fiesta del Orgullo (caracterizada por exhibicionismos y ciertos actos blasfemos) ni ninguna asociación homosexualista representan a todos los homosexuales.

Termino parafraseando a George Orwell, que dijo que “decir la verdad sería un acto revolucionario”.

 

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