PASIÓN Y MUERTE SEGÚN LA DICTADURA DE GÉNERO (4): “ECCE HOMO”

“Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle… Díceles Pilato: «Aquí tenéis al hombre». Cuando lo vieron los sumos sacerdotes y los guardias, gritaron: «¡Crucifícalo, crucifícalo!»” (Juan, 19,1.5b-6)

Ecce Homo: Tratado como un gusano. Injustamente juzgado. Azotado. Herido.

Crucifícale: Condenado por un populacho comprado. Por los que se doblan ante los señoritos. Por los que callaron y no defendieron al Maestro.

Así fue la Pasión de Jesús. Así también es la pasión y el sufrimiento de los que aún se oponen a la Dictadura de Género, a la mafia feminista y a los círculos LGTBI.

Y así es con el consentimiento de los “buenos”, con la aquiescencia de los “bienpensantes”. Con la indiferencia de casi todos. Así sufren Nacho, Alicia, y compañeros de batalla.

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Ecce Homo, cuando estás libre y solo. Aunque estés apoyado por muchos. Pero solo, aceptando los escupitajos y el tomate a modo de sangre que le tiran los enemigos de la verdad. Los acosadores. Los matones. La estampa viva de un Ecce Homo actual.

Ecce Homo, cuando estás sola y sentir cómo, en la puerta misma de tu lugar de trabajo, se concentra la turba de enloquecidos, teledirigidos por los podemitas-escracheadores profesionales.

Ecce Homo, cuando estás sola al oír a los salvajes empujar las puertas donde das una charla pacíficamente. Y tener que escoltarte la policía. O cuando esos mismos salvajes entran y acosan, gritan, insultan… Y de nuevo escoltada, como a un Ecce Homo.

Ecce Homo cuando recibes amenzas de muerte, insultos aberrantes, órdenes imperiosas de dejarlo todo, por las redes sociales. Y lo soportas con dignidad y valentía.

Ecce Homo cuando recibes incluso golpes de los energúmenos, enrabietados y llenos de odio.

Crucifícale, cuando algún bloguero utiliza circunloquios para no nombrar a HazteOir (bus naranja, etc.), y tratando el tema con liviandad…

Crucifícale, cuando asociaciones “pro-familia” me dicen que no es oportuno salir en defensa de los perseguidos ni condenar a los perseguidores.

Crucifícale, cuando los mismos curas (los que serían los representantes del que es el Rey de la Verdad), te dicen en privado “te admiro por lo que hacéis, pero no puedo hablar del tema ni decir nada a vuestro favor“. O bien otro “te invito a que medites porqué no te podemos apoyar…”

Crucifícale, cuando una política (de la “derecha”) te dice “son días de descanso y de reflexión, no escribas…”

Crucifícale, cuando un medio de comunicación que dice tener la Verdad y la Libertad por lema, te llama y te comunica “lo siento, no vamos a dar ninguna noticia del bus, por orden de Madrid”. Aunque, a modo de justificación, añade “pero de los lgtb tampoco diremos nada…”.

Crucifícale, cuando por la calle, personas comprometidas con instituciones religiosas y que dicen defender la vida y la familia, hacen torcimiento de cuello para no saludarte (qué dolor, nada más recordarlo, por favor…).

Crucifícale, cuando una alta representante pública te manda pantallazos de tus redes sociales para no reunirse contigo, como queriéndote decir “eres políticamente incorrecto y pueden verme contigo, si al menos no fueras tan crítico con nosotros”…

Crucifícale, cuando los radicales elegetebés y los progres-rojeras-sociatas-podemitas te montan una moción para declararte non-grato y los partidos que supuestamente defienden la familia, la libertad y los valores (populares y Ciudadanos, en teoría), votan junto a los extremistas. Será para no perder votos… de los extremistas.

Crucifícale, en definitiva, y como dice nuestra Alicia Rubio, cuando se tiene miedo a contagiarse del estigma. Cuando se tiene PÁNICO a contagiarse de ese estigma. Del estigma del mayor pecado habido jamás: ser tachado de machista, o de homófobo, o de transfóbo, o de elegetebefóbo... ¡Pánico!

Crucifícale, con tantas cosas que ahora ya prefiero olvidar…

Y así quedó Jesús de Nazaret. El hombre verdadero. El hombre libre. Magullado. Destrozado. Abrazado al madero de su cruz.

Pero digno. En pie. Sin doblegarse. Sin huir. Sin bajarse de esa cruz, como diría de sí mismo el gran líder de nuestro tiempo. El ideólogo de referencia del ser humano: Juan Pablo II.

Así continúan los líderes de la lucha por la libertad contra el adoctrinamiento. De pie. Sin caer.

VCR

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