“NARANJOFOBIA” Y TERRORISMO EN SEVILLA. (LGTBetc,9)

Mosqueteros que me leéis: agreguemos una nueva palabra al diccionario: NARANJOFOBIA. Dícese del temor o aversión hacia vehículos u otros objetos de color naranja, siendo estos sentimientos emanados de la frustración y sentido de impotencia por no poder sostener con argumentos sólidos las ideas de otras personas, cercenando su libertad de expresión. Sinónimos: intolerancia, radicalismo, liberticidio, nacionalsocialismo, comunismo, feminazismo y otras.

Naranjofobia.jpg

Era una mañana realmente primaveral en Sevilla. Naranjos en flor, olor a azahar, sol radiante, frescor a las orillas del Guadalquivir, sevillanas hermosas (no se si esto se podrá decir sin que me tachen de machista…), etc… Todo preconizaba una mañana donde la palabra y la libertad prevalecieran, en la visita de #ElBusDeLaLibertad a nuestra capital andaluza. Donde se pudiera dar a conocer un mensaje de libertad.

Pues no. Apareció la horda de infectados por el virus naranjofóbico. Aparecieron de debajo de las piedras, cual orcos surgidos de profundas cuevas del universo de Tolkien. Hicieron uso de violencia propia de kale-borroka.  Terrorismo callejero: piedras, huevos, patadas, cadenas, daños a propiedades privadas, rotura de cristales del bus naranja…

Sí. En la misma ciudad de los naranjos en flor. De la Expo 92, de la libertad y la conquista… Se odió a todo lo naranja. Al mensaje del bus naranja, símbolo ya universal de la libertad de expresión.

Pero…

¿Cuáles son los síntomas de la naranjofobia incipiente en algunos jóvenes? Los individuos afectados sienten un impulso irrefrenable de sacar banderas multicolor, afinar sus gargantas rotas para gritar, visitar las fruterías cercanas y hacer acopio de tomates y huevos, entrenarse en el nuevo deporte pamplonica: el asalto al bus en marcha. También se ejercitan en utilizar correctamente el vocabulario naranjofóbico: heteropatriarcado, micromachismo, arderéis-como-en-el-36, transfóbicos,  y toda clase de vocabulario técnico al respecto.

¿Dónde se ha detectado esta enfermedad? Como digo en Sevilla tuvimos el otro día el más claro exponente. Pero también en Madrid, Barcelona, Pamplona… Puntos localizados de la geofrafía española y también en Nueva York. Coincide casi siempre con la visita a estos puntos de cierto autobús naranja con un niño y una niña pintados en su chapa.

¿Cuál es el origen de esta nueva aversión? Sin duda, la frustración individual o colectiva, según el caso. Que así mismo proviene de la falta de razonamientos sostenibles para dialogar con un mínimo de decoro, cara a cara con los anaranjados pasajeros de los buses naranjas.

Ante la falta de argumentos, surge la rabieta, la niñeta, la pataleta y hasta alguna teta. También cadenetas. De bicicleta. Con el piadoso propósito de modelar convenientemente la carrocería de los buses naranjas según los postulados de género, dictados así mismo por la casta política femi-progre-podemita, y todos los demás monaguillos de su corte. (Todos ellos, ya me entendéis)

Eso a nivel individual. A nivel colectivo o gregario, la frustración se fragua en los círculos morados, en los cafés feminoides subvencionados, e incluso en las Casas de la Juventud puestas al servicio de ciertos lobbies de la mamandurria. Y ante la pasividad de los que tenían que velar por los principios y los valores humanos y democráticos. Pero eso… será otra historia.

Abundando en las causas de este nuevo miedo visceral a lo naranja, podemos remitirnos al cambio de mentalidad de nuestro siglo, al pensamiento líquido que nos rodea, después de la caída del comunismo como tal y haber mutado en gender-socialismo-avanzado. Mentalidad de culto de toda la tribu podemita perro-fláutica y castiza que se precie. Y también de la antigua tribu socio-pepera que vive del progresismo rancio cifuentero.

Tratamiento posible para la naranjofobia: sobre todo, grandes dosis de trabajo productivo. Está comprobado que la vida ociosa favorece esta enfermedad. En caso de estudiantes, combínese el estudio con el trabajo a tiempo parcial pero en extensas horas. Y en caso de no-estudiantes, aconsejamos empezar a estudiar durante varias horas al día, leer el Quijote o cualquier obra clásica. Pero leer. No aconsejamos nunca la lectura de personajes que han llevado a la humanidad a la ruina (tipo Hitler, Marx, Ché Guevara o Mao). Esto reforzaría la naranjofobia y la hará más peligrosa. Sí en cambio aconsejamos la lectura de Los Miserables de Víctor Hugo, o de otras novelitas más livianas (para los no-iniciados a leer) como la trilogía de Los Juegos del Hambre. Incluso si van progresando, El Señor de los Anillos, de J.R.R. Tolkien.

Para los casos más recalcitrantes de naranjofobia, el único tratamiento posible es el encierro durante toda la Semana Santa con el libro de Alicia RubioCuando nos prohibieron ser mujeres… Y os persiguieron por ser hombres“, con examen posterior el Sábado de Gloria.

Suele ser un tratamiento expeditivo y fulminante. Pero si no se superara el examen de Alicia Rubio, o acaso persistiera la naranjofobia, a la Maestranza con él.  Y que un vitorino le coja… ¡confesao!

Anuncios

2 comentarios en ““NARANJOFOBIA” Y TERRORISMO EN SEVILLA. (LGTBetc,9)

  1. Naturalmente, Sevilla es el lugar de España donde mas tiempo ha reinado el socialismo, no quiero decir que todos los sevillanos sean iguales pero……….. Tampoco sale ninguno a defender los valores humanos de las personas de bien, Sevilla siempre ha sido asi. ¡¡¡QUE PENA DE CIUDAD!!!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s