EL ODIO PODEMITA vs LA VALENTÍA DE UNAS MUJERES (LGTBetc, 4)

De nuevo Podemos –ya lo intentó en San Fernando en diciembre-. De nuevo las feminazis y los intolerantes. De nuevo acosando a una mujer valiente que solo quiere hablar, opinar. Una vez más.

Ellos. Los que pusieron hace tres meses la mirilla telescópica de su rancia censura, para “matar” al disidente. Los de la fracasada moción al Pleno municipal de La Isla para no dejar hablar en espacios públicos. Los que también en Badajoz acosaron y gritaron ejerciendo la fuerza. Los que acosan a todas las Alicias Rubioscomo aquí explica el periodista Javier Torres– y ejercen violencia a todos los que cuestionan su ideología de género y su chiringuito feminoide

Esta vez en Sevilla se han encontrado con la valiente oposición de unas jóvenes mujeres que no se dejan amedrentar. Sus nombres: Alejandra, Reyes, Miriam, Fátima…

Pero Sevilla no fue la primera vez:

¡Atácala! dijo el jefe podemita Ernesto Díaz a su compañera de bancada, que era la que llevaba la argumentación del debate. ¡Atácala! ordenó el líder, para que su fiel escudera arremetiera contra la contrincante que hablaba en ese momento.

La que tenía que ser atacada era una concejala no-adscrita (pero perteneciente también a otro círculo de Podemos), que razonaba su independiencia de voto. Que defendía su autonomía de pensamiento. Que evidenciaba más imparcialidad y sosiego a la hora de votar una moción intolerante y condenatoria. La moción que quería cercenar la libertad de Alicia Rubio y Hazteoír para expresarse públicamente en La Isla.

Si el jefe podemita de una simple ciudad le decía eso a una concejala díscola de Podemos, un verso suelto de su agrupación… ¿que no harán con los que representan la verdadera amenaza para su tinglado?: el odio podemita ataca.

Badajoz. Puerta del Colegio Oficial de Farmacéuticos. Unos 30 o 40, también podemitas y de grupos feministas y lgtbi. Fuerzan la puerta, quieren entrar. Empujan. No les dejan. Insisten. Viene la policía. No hace nada. Después de un rato, sacan por la puerta trasera a Alicia Rubio y a los presentes en el acto. La escritora lo pasa mal: la violencia de los grupos LGTB aparece otra vez.

Madrid. Salón de actos de la Biblioteca Municipal de Tres Cantos. Otra presentación del libro de Alicia. Entran varios para reventar el acto. Son pocos. No lo consiguen, y al salir la esperan con una bandera homosexualista. Esta vez son derrotados: el rencor feminista aquí está .

Sevilla. Presentación, junto a otro libro de Francisco Contreras, en el salón de actos del Seminario. Acto organizado por una asociación eclesial. Dos días antes cambian de parecer y piden que no se haga allí. Temor a los escracheadores. Alguien de esa entidad me dice que “nadie en su sano juicio” querría una foto de la policía en la puerta del seminario. Le respondo que qué pena que el “sano” juicio corresponda tan pocas veces con el “santo” juicio. Esta vez la coalición lesbo-gay gana parcialmente, pues cambian el Seminario por un club privado: la amenaza radical izquierdista influye hasta en los clericastoides… El lobby sigue de nuevo dominando.

De nuevo Sevilla: Alicia Rubio dispuesta a acudir a otro debate, también organizado por la misma institución. Sorpresa cuando sacan el programa del acto: la han quitado sin decirle previamente nada. Las razones… dan muchas y variadas, a quienes preguntas, pero ninguna cierta. La verdad la sabemos solo unos cuantos. También ganan parcialmente (para no desmerecer a quienes la sustituyeron). El odio podemita-feminista causa estragos en los biempensantes religiosos.

Y por último (hasta el momento), la asonada de la Universidad Hispalense. También en Sevilla. Siempre Andalucía, cuna y laboratorio de la rojez y el extremismo. Aquí explica muy bien el Dr. Francisco Contreras lo que pasó esa noche, con la inmediatez del testimonio directo.

Algo inadmisible en una sociedad democrática. Propio de otros tiempos o de otras latitudes. El odio podemita en su más puro estado. La dinámica de la confrontación, de la violencia, de la protesta radical. Gritos, insultos, aborregamiento… Consignas, empujones, ruido ensordecedor… Intolerancia, imposiciones, sometimiento… Lo propio de una Universidad tomada por los alumnos más extremistas, con la pasividad de las autoridades académicas, sabedoras de que su sillón se tambalea si se posicionan contra la sinrazón de estos alumnos. Alumnos, que dominan el Claustro de la universidad con muchos votos en él. Aquí también se analiza eso.

Pero ante estos fascistas se alzaron mujeres. Y mujeres jóvenes. Sin gritos. Sin aspavientos. Sin violencia. Con argumentos y palabras. La propia Alicia y las otras jóvenes que organizaron el acto. Intentaron dialogar. Se mostraron firmes. No abandonaron el aula asustadas. Acompañaron a Alicia. No se amedrentaron.

Los intolerantes creyeron haber ganado. Pero tampoco fue así esta vez. A éstas, por contrario de los que se hicieron de vientre ante el temor de quedar mal o de que los escrachearan, como he explicado arriba, éstas digo, no se amedrentaron. No se echaron atrás. Respondieron con el bien pero con una firmeza y valentía singular.

Las conozco. Y hablaré de ellas en otro momento, como ya lo he hecho en alguna ocasión. Pero sobre todo, me regocijo porque han puesto la semilla de la resistencia en esta tierra hostil. Y lo han hecho, como dijo aquél líder de la juventud, teniendo un plan: el programa de lucha para superar con el bien el mal. Con el amor y el perdón, el odio. Con la firmeza de los principios, la tibieza de muchos. Demasiados. 

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