RESPIRA, “JAMÍA”…

Respira “jamía”, como diríamos aquí en Cádiz. Coge aire, “jomío”… Que te vas “ahogá”…

Y es que muchos amigos y conocidos me han dicho que irán el domingo a las urnas con la nariz tapada. Claro, que votar con la nariz tapada tiene sus inconvenientes: que no puedes seguir tapándote la nariz indefinidamente, y ese hedor te persigue, te impregna…

No se puede ir siempre tapándose la nariz o con unas pinzas puestas. No puedes respirar… Y si te la quitas, después de haber votado algo maloliente… Dios mío, el hedor continúa… Por tanto, lo ideal es respirar a pleno pulmón, sin tener que taparse la nariz ante una papeleta de voto podrida…  Este video viral lo explica muy bien.

Pero yo me pregunto: ¿con qué parte del cuerpo votaremos, si no es con la nariz? El domingo –escribe Gádor Joya en su estupenda su columna semanal– se puede votar con la cabeza, con el hígado, con el bolsillo, con el corazón, o con la conciencia.

taparseLaNariz

Votar con la cabeza: es lógico que haya que hacer matemáticas, y darle el voto al mayoritario, que aumentaría sus escaños para seguir igual que antes, o al emergente para que haga de visagra y apoye al otro, o… Sumar, restar, calcular… Pero el voto sigue estando podrido. Huele a muerto.

Votar con el hígado es votar con el sentimiento, con lo que duele: pero si yo siempre he sido de derechas… ¿dejar de votar ahora a ese partido que me representó siempre? ¡Lo seguiré votando! Y la papeleta sigue maloliente. El muerto anda por ahí.

Votar con el bolsillo es casi lo más ruín, no obstante, en algunos casos puede que nos lo creamos, que la economía va mejor (¡!), que se puede salir de esta crisis aunque… Sigue oliendo. Habrá que tener la nariz tapada. Parece que los muertos no desaparecen con la bonanza económica.

Y votar con el corazón es por contrario, votar con buena voluntad, creyendo que se hace un bien, que realmente no hay otro remedio que darle el voto a ese amigo buenagente que quiere cambiar a ese partido que decía que… Bueno, pero ya cambiará… En fin… Lo que pasa es que sigue oliendo. Que los muertos no desaparecen. Que ese corazón con el que se ha votado, se queda helado cuando uno descubre esos cadáveres…

¿Que qué cadáveres? ¿No me digas que no lo sabes? Los de los 300 españoles que mueren a diario sin que nadie de los grandes partidos haga nada. Solos. Son cadáveres los que se tiran a diario a las trituradoras de restos orgánicos.

El mal olor de esas muertes impregna la papeleta de voto de los grandes partidos que le dan la espalda al genocidio. 

Por eso, lo mejor es votar con la conciencia. Sin la nariz tapada. Sin tener que acallar esa conciencia con razones matemáticas, sentimentales, monetarias o afectivas. Con la cara destapada. A pecho descubierto.

Para ello, amigos mosqueteros incondicionales, y sin tomar partido por nadie, os recomiendo, en la jornada de reflexión que tenemos mañana, la Guía del 26J  que ha ido publicando nuestro periódico de cabecera, Actuall. Todo clarito. Para no tener ni que taparse la nariz, ni que utilizar pinzas.

Oía no se a quién, en estos días: después del 26-J, comenzará el juego de los pactos entre los partidos, pero el pacto decisivo es anterior a las elecciones, y lo negocia cada uno con sus propios principios.

Por eso es necesario ir el domingo con el pacto ya hecho, el de tus propios principios, los irrenunciables, los no-negociables que decía el Papa sabio Benedicto. De lo contrario, te puedes quedar sin respiración y te puedes “ahogá”…

Y leía en un mensaje de wasap a un gran provida español, Miguel Ángel Maestre, lo siguiente:

Yo me corto la mano antes de votar a partidos hipócritas como el (…), que defiende el aborto (y mira para otro lado cuando se cometen ilegalidades), las uniones de homosexuales, la ideología de género, que mantiene la injusta ley de memoria histórica y de violencia de género, que sigue la hoja de ruta de ZP en cuanto al terrorismo de ETA, que no ha hecho ni una sola política en favor de la maternidad, la conciliación o la dependencia; que permite que se siga adoctrinando en las escuelas, que permite -cuando no margina- el catellano en las aulas, que está al servicio de intereses extranjeros, que se ríe de los votantes con principios, que ha puesto todas las trabas que ha podido para que otros partidos que SÍ defienden los principios no-negociables se presenten a estas elecciones, que ha robado todo lo que ha querido y más, que ha recortado en derechos básicos en lugar de en privilegios, que ha creado empleo precario y de baja calidad, que nos deja una deuda pública que ni nuestros nietos podrán pagar para mantener sus chiringuitos… y que ha subido los impuestos más que los comunistas para mantener sus privilegios… Con mi voto no.

Pues eso, cortémonos la mano antes de tener la tentación de llevarla a la nariz. Nosotros, respiramos aire puro. No utilizamos pinzas.

Además, necesitaremos las dos manos para coger daga, espada, y lo que haga falta para la lucha que se nos avecina. No huiremos de ella. Como valientes la aceptamos.

Buen día de reflexión a todos. Y… “no t’ahogue, jomío”, ¡respira!

 

 

 

 

 

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