EL MEJOR DÍA DE LA NAVIDAD

En estos últimos días del Tiempo de Navidad, les comparto a los incondicionales mosqueteros mi mejor día de este maravilloso tiempo litúrgico que hemos vivido.

Y terminará este artículo-experiencia (si por entonces aún tienen la paciencia de leerme), anunciándoles una fenomenal noticia, un magnífico regalo que nos hacen, nada menos que desde Barcelona.

Como cada año, y ya va siendo tradicional en mí, el mejor día de la Navidad es este que os cuento. El día de mi peregrinación de laudes, con mi hermano, a la Cartuja jerezana.

IMG_7297Y como cada año, era de noche cuando salimos. Noche cerrada, sin despuntar aún el alba, símbolo de nosotros mismos cuando no tenemos a quien es la Luz del Mundo y de nuestras existencias.

Para mí, esta oscuridad es reflejo de mi alma en muchas ocasiones. ¡Cuántos sufrimiento este año pasado, y cuántos pecados!

Pero avanzábamos, en un rápido viaje de apenas 20 minutos por autopista, mi hermano y yo, por la noche fría, camino de La Cartuja de Jerez, camino del monasterio de las Hermanas de Belén. Al encuentro de la belleza una vez más. Al encuentro de Dios encarnado en hombre, que nos esperaba.

Y la belleza estaba allí, como siempre. En la majestuosidad del arte, de la arquitectura monástica de los cartujos. En la belleza comunicativa y espiritual de los iconos. En la liturgia sencilla y profundísima de las monjas de Belén. En la perfección de sus cantos, elevados como perfume al techo-cielo del templo, pintado de azul y estrellas, como si nuestra oración fuera en esa otra autopista, derechita al firmamento celeste.

Y sobre todo, allí estaba la belleza de lo auténtico, del Auténtico, del Ser y la Presencia Verdadera. Más cierto que nunca: Dios en la tierra. Reviviendo su Nacimiento, su primera venida, adelantábamos su segunda.

El silencio meditativo, los salmos gozosos, las lecturas… Todo me hacía entrar en Él. Absorto.

También, por supuesto, esa imagen de la Familia Santa del Pesebre. El santo pesebre, lleno de paja y ramas. Cubierto de pobreza y amor. Ese pesebre luminoso y quieto. Entregado a mi, a nosotros, para la contemplación del Misterio. De la Belleza.

Allí dejé mis preocupaciones y pecados. Allí, al entrar en esa capilla hecha Cueva de Belén, me despojé de mis cuitas y vanas preocupaciones… Para adorarle a Él, al Niño Dios en pañales amortajado. Adorarle a Él que venía a nosotros muriendo en una oscuridad para entregarnos la Luz.

Adoré, sí, a quien vino a esclavizarse, convertido en gusano y en nada, para darme libertad. A quien vino a enterrarse en cueva para alzarme a la cumbre de la Creación.

Pude adorar, sí, ese día de Navidad, a quien es la Virtud, la Pureza misma, hecho carne mortal, carne corrupta, anonadado, en una Kenosis sin igual, en un abajamiento incomprensible, para limpiarme, salvarme del pecado, devolverme mi naturaleza semejante a la suya.

Pude adorar, finalmente, esa muerte en la que entraste en tu nacimiento, para darnos la vida. La Vida con mayúsculas. A todos. También a los Herodes que te persiguen. También a los que no quieren servirte ni reconocerte, sirviendo así a la Bestia que despertó aquel día para librar el combate.

Nadie puede comprender esto, ¿verdad? Qué locura, Dios mío.

Y así te pude besar, besando el niño de madera tallada, pura artesanía de las manos vírgenes de las monjas.

Y así entraste en mi vida esta Navidad. Y me diste fuerza para seguir abrazando la Vida que me pones, la historia de amor que desde siempre me tienes preparada. Incomprensible y en cambio maravillosa.

Por eso, cada Navidad -ahora acaba ya- encuentro motivos para seguir adorándote y trabajando por la vida. Para seguir fiel en mi familia y firme en los nuevos valores revolucionarios que nos viniste a traer.

Por eso, por ese Misterio del Belén -tan incomprendido y vilipendiado hoy (los belenes escondidos…)- yo sigo y renuevo mi entrega a la Causa de la vida. 

Y este año, con un regalo -lo prometí al comienzo- que nos hace el Niño Dios a todos los mosqueteros:

Mi querida capitana Tania, la cual ya conocéis, nos manda un precioso artículo, una auténtica experiencia de vida, que publicaremos mañana mismo, último día del tiempo de Navidad, fiesta del Bautismo del Señor, puesto que mejor no puede venir.

El artículo narra la gran odisea de la lucha provida en Barcelona, capital europea del aborto. Es una verdadera Crónica-Historial de Concentraciones y Marchas en Barcelona, la que nos ofrece. Porque esas marchas por la vida de Barcelona son el SIGNO visible de que la Vida se muestra, quiere inundar y bautizar a la Nueva Babilonia, que es Barcelona, cabeza de otras muchas ciudades. Como Cristo mismo se mostró en el Jordán.

No os la perdáis. Mañana os espero.

@petrusquinta

 

 

 

 

 

 

 

Anuncios

2 comentarios en “EL MEJOR DÍA DE LA NAVIDAD

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s