PARÍS Y LA GUERRA. (Yo soy nazareno,25)

Después de más de una semana del terrible atentado de París, quisiera reflexionar un poco.

No es fácil encajar un golpe así. Que atenten contra personas indefensas en el corazón de Europa. En “nuestra casa”…

Para poder reflexionar sobre ello, escuchemos primero a Alfonso Basallo, director del periódico Actuall:

Aquí explica que, más que un choque de civilizaciones…

…asistimos a una guerra de religión. O mejor dicho, de los que tienen religión, los que creen en algo, es decir los yihadistas; y los que no tienen religión, los escépticos, es decir los occidentales.

Totalmente. Aunque rápidamente nuestro presidente del gobierno haya corrido a decir que no estamos hablando de guerra de religiones, se equivoca. Los yihadistas “creen en algo”. Aunque ese “algo” sea demoníaco, errado, perverso, malvado hasta la médula… Y es ese “algo” lo que les hace luchar e inmolarse.

Y nosotros lo vemos cómodamente desde el sofá, en la tele, sin movernos. Sin despeinarnos. Anestesiándonos poco a poco con una dosis de fútbol, otra de Gran Hermano, alguna píldora de políticos o elecciones varias, y otra de separatismo en vena…

No se nos ocurre lo evidente, que precisamente es que…

esta guerra no se hace con cañones solo, sino con convicciones. Quienes no creen en nada, no tienen nada por lo que valga la pena vivir y morir. Y esos son, exactamente, los europeos.

Por lo tanto, no van a luchar. Están desactivados. Para este combate y para todo tipo de combate. Especialmente para el de los principios que mueven nuestra civilización: el de la libertad personal y la democracia como consecuencia de ella; las libertades sociales; el principio de la defensa de la familia donde la mujer es respetada; el de la vida en todas sus etapas, como don precioso a proteger; el valor de la persona en sí misma, que proviene de la concepción judeocristiana: el ser humano, imagen de Dios.

La gran pregunta que deberíamos hacernos es si estamos dispuestos a defender nuestra civilización o si vamos a permitir que nuestras catedrales terminen convirtiéndose en mezquitas.

Nuestra civilización de raíces cristianas está en juego. Y esa guerra es mucho mayor que la de los bombardeos -necesarios quizás, y puede que insuficientes-.

Como dice Víctor Gago en el Brief de Actuall de ayer, con palabras que requieren ser meditadas y muy -pero que muy- consideradas una por una:

Los autores del 13-N y los terroristas que tienen en alerta a Europa y Estados Unidos no son unos unos bichos raros viviendo en burbujas dentro de la sociedad multicultural. Son parte del paisaje, frutos de una concienzuda siembra de nihilismo, banalización del mal y disolución de valores e instituciones.

…No son los bárbaros que llegan, sino la barbarie que sale del corazón de la vida occidental. No es el fracaso de la sociedad multicultural, sino su rotundo éxito en la desculturación y el borrado de la identidad de Europa. No atacan los valores de La Marsellesa, sino que, en gran medida, los llevan hasta sus últimas consecuencias.

Ahí es nada. El enemigo, como diría alguien, no está en los desiertos remotos ni en las montañas lejanas…

Quién nos lo iba a decir…

@petrusquinta

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