NOSOTROS Y “LOS CAFRES” (1). Artículo de ´ELENTIR´ para los mosqueteros.

manif-pour-tous-0371_opt-f973bNo puedo estar más contento hoy por tener el placer de entregaros aquí en el Diario de un Mosquetero, un auténtico regalo que nos hace a todos nosotros nuestro admirado Elentir.

Elentir es un joven gallego -de Vigo- que dirige uno de los blogs más influyentes de España: CONTANDO ESTRELAS (y otros más…). Sus opiniones son leídas a diario por miles de personas. Y es, además, un magnífico diseñador gráfico (el creador, por ejemplo, del famoso corazón sonriente de Derecho a Vivir, convertido en símbolo provida). Es un experto en cine, en literatura fantástica, en cultura militar, y en otros muchos temas, pero sobre todo, es una persona de unos criterios inamovibles y un compromiso provida inquebrantable.

Cuando me di cuenta -yo ya lo seguía desde hace mucho- que era miembro de hazteoír”, me llevé una grata sorpresa. Y es que no podía ser de otro modo.
Recomiendo a todos los lectores de este blog, que sigan los escritos y comentarios de Elentir. Allí os encontraréis con criterios sólidos en todo lo referente a temas sociopolíticos, profamilia, provida y prolibertad. Pura doctrina social de la Iglesia, sin recurrir en ningún momento al ´merengueo eclesiasticoide´
Del tema que trata hoy no hablaré nada. Lo comentaré otro día. Hoy, se basta por sí solo este estupendo regalo que nos hace. Sin temor a equivocarme, diré solo que es una auténtica pieza periodística. Para enmarcar.
No puedo pedirle -dado su mucho trabajo-, que sea frecuente. Pero éste, al menos, lo saborearemos todo lo que haga falta. Lo dividiremos en dos entregas para hacerlo mejor.

Gracias, Elentir. Un placer haberte conocido, contarme entre los de tu bando, y compartir batallas. Y un privilegio poner en este humilde blog un artículo tuyo de este calibre.

NOSOTROS Y ´LOS CAFRES´ (1)
Mi estimado amigo Pedro ha tenido la amabilidad de invitarme a escribir unas líneas en su blog. Quiero agradecérsela abordando una cuestión que rara vez he tocado yo en el mío.
En el mundillo universitario gallego, al menos hace años, se usaba el adjetivo “cafres” para referirse, de forma coloquial, a la correa de transmisión del BNG en las Facultades: los entonces llamados CAF (Comités abertos da Facultade) El adjetivo les venía al pelo, si nos atenemos a una de las acepciones que da la RAE para cafre: “Zafio y rústico.” Ya no sólo las ideas de los susodichos eran propias de zafios y rústicos, intelectualmente hablando, sino también sus comportamientos. Más allá de las facultades, el adjetivo se podría aplicar a toda una constelación de grupos nacionalistas y de ultraizquierda que tienen la costumbre de actuar en Galicia como si las calles fuesen de su propiedad, y los demás tuviésemos que pedirles permiso para poder expresarnos.
Los lectores de Pedro ya habrán notado que la descripción que acabo de hacer de esa particular fauna que tenemos en Galicia es aplicable, sin tocar ni una coma, a la que sufren en otros lugares de nuestra querida España. ¿A qué se debe esto? ¿Existe, quizás, una epidemia que vuelve cafres a ciertos personajes? Tal vez. La epidemia, eso sí, es ideológica y, sobre todo, moral. Más allá de las menudencias del debate político hay unas cuestiones que son fundamentales en toda sociedad civilizada. Una de las más importantes es dar respuesta a esta pregunta: ¿existen el bien y el mal? Algunos respondemos con un sí rotundo, pero ese sí no puede limitarse a ponerlo en una frase y desentenderse de ello en el plano de los hechos. Asumir la existencia del bien y del mal implica tomar posición al respecto. Si optas por el bien, eso implica defenderlo, así como defender la verdad, la justicia y el honor incluso cuando ello contravenga tu comodidad o tus intereses. Quien dice defender el bien no puede dar por buena una mentira, ni aprobar la injusticia o permanecer indiferente ante ella, y por supuesto debe servir al bien en su comportamiento con los demás y con uno mismo (es eso lo que se comprime en esa palabra, honor, que hoy a muchos les parece tan rancia y trasnochada).
Por supuesto, hay personas que eligen el mal. Muy pocos lo hacen a drede, siendo conscientes de que van a hacer algo malo y buscando de forma intencionada de hacer daño a los demás sin importarles nada. La mayoría de las personas que optan por el mal lo hacen engañándose a sí mismas y a los demás sobre las motivaciones que les llevan a hacer esa elección. Así, al mal lo disfrazan de bien o, lo que hoy está más de moda, sin más niegan su existencia. Esta última opción es la del relativismo moral. Según esta forma de pensar, no existen el bien y el mal de forma universal y categórica, sino que son meras valoraciones que varían en función de las circunstancias, los valores y los gustos de cada persona. Matar a un ser humano inocente e indefenso es un acto perverso y atroz: esto lo sabe cualquiera y nadie lo discute. Pero basta echar mano del relativismo moral para cuestionar una afirmación tan obvia si, por ejemplo, el acto de matar a ese ser humano te aporta una cierta comodidad o se ajusta a unos retorcidos dogmas ideológicos. Es este camino el que toman quienes, pisoteando la ciencia, niegan sin más la condición humana del ser humano al que se mata. Lo hizo el nacional-socialismo creando la etiqueta de “untermensch” (subhumano) para negar su dignidad a aquellas personas que le estorbaban. Hoy se usa el mismo proceso para cosificar a las víctimas y que la sociedad no desapruebe la atrocidad del aborto. Es más: a quienes defendemos a esos seres humanos inocentes a los que se mata con las bendiciones de una ley cruel e injusta, nos acusan de querer imponer nuestra moral. Pocos parecen recordar que no hay mayor ni peor imposición que justificar la matanza de seres humanos mediante la negación, puramente ideológica y anticientífica, de su condición humana. La situación es tan grotesca como lo sería que un miembro del Ku Klux Klan te acusase de quererle imponer tu moral por exigirle que no agreda a las personas de raza negra. A este grado de absurdo hemos llegado.
(Fin de la Primera Parte)
Elentir
Os aseguro que mañana, en la segunda parte, disfrutaremos lo mismo o más. No te la pierdas.
@petrusquinta
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3 comentarios en “NOSOTROS Y “LOS CAFRES” (1). Artículo de ´ELENTIR´ para los mosqueteros.

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