HISTORIA DEL “EMOTIVO NACIMIENTO DE UN CAMALEÓN”. (De perfil ante el aborto,6)

Te aconsejo que antes de seguir leyendo, te pongas unos buenos auriculares o altavoces, te recuestes en tu sillón, y veas este bonito video.

Se llama “emotivo nacimiento de un camaleón”, y lo encontré en el Facebook de una amiga.

Vaya por delante mi admiración por este animal, y por todos los animales en general, como ya dije en un reciente artículo. De hecho, es uno de mis favoritos. Lo veo a veces, gracias a la protección de la que goza, en pinares de mi entorno. Hace muchos años, cuando era niño y no estaba protegido legalmente esta maravillosa especie, tenía uno en semi-libertad, en la azotea de mis abuelos, entre plantas. Era espectacular.

Los saurios en general me llaman la atención. Me hablan de otra forma de vivir. Son como “monstruos” que encandilan la imaginación… Y esto, para un contra-corriente como yo, es muy atrayente.

A mi me fascina cualquier nacimiento de un ser vivo. Sí, es emocionante. Y más, con la música que han puesto a este video. O contemplando un maravilloso documental de naturaleza en pantalla grande… Y no digo nada si es en vivo, los que hemos tenido la oportunidad de conocer en San Fernando huertas y ganadería, ya desaparecidas casi todas.

Pero pienso que nada es comparable con el milagro de recibir en nuestro mundo a un niño, a ONE OF US, uno de nosotros. De nuestra única raza, la humana. Igual a nosotros en todo. Más guapo, más feo, más perfecto o menos, pero una maravilla divina, algo distinto e irrepetible a todo. Capaz de la inmortalidad, capaz del heroímo, y tambien capaz de la mayor villanía. Dotado de libertad, dotado de voluntad. Dotado de inteligencia. Y dotado de capacidad de amar.

Un niño: lo más puro y lo más inocente. En cambio, algunas madres han llegado, engañadas o presionadas, a abandonarlos recién nacidos. Otras, también a asesinarlos, dentro o incluso fuera de su propio vientre, condicionadas y ofuscadas sin duda por muchas circunstancias.

Pero, si esto es horrible, hay algo peor: que un gobierno, prometiendo protegerlos, ahora permita su aniquilamiento. Que un Presidente del Gobierno, supuestamente con “principios provida”, ahora renuncie a ellos y mantenga una ley de aborto libre. Que un partido entero, teniendo en las manos el proyecto de reforma, ahora vote a favor de la no-reforma.

Esto sí que no tiene justificación ni olvido. No les puede salir gratis. Ni a ese presidente, ni a ese partido.

Incluso, podemos hablar de otra cosa peor aún: que la gente de a pie incluso la que ha sido “provida de toda la vida”, mire para otro lado, que ya no hable de aborto ni de vida humana, que esos 300 niños al día que mueren abortados en España, pasen desapercibidos para muchos. Que el aborto deje de ser para tantos un tema que no merece consideración.

Y veo algo aún más macabro, más desolador: que se haya sustituido para muchos el debido respeto a la vida humana por ese otro afectivismo desbordado y desproporcionado a los animales. Y entiéndase bien lo que digo. Que no digo que sea malo el respeto y el amor a los animales. Pero que es injustificable pedir, como hace unos días hizo cristina Cifuentes en Madrid, el “Sacrificio Cero” a los animales, mientras no se pide el “Aborto Cero” a los humanos. Todo lo contrario, se justifica el aborto, como ha manifestado esa candidata en muchas ocasiones.

Cifuentes, como muchos en su propio partido, lo mismo que en otros también, no es neoabortista. No. Es “abortista de toda la vida”. Abortista de derecha. O de centro. O de centro-izquierda. Yo qué se. ¿Alguien lo sabe? Son, lo que yo llamo “orcos”. Es lo mismo siempre:

La cuestión es que asistimos a la mayor contradicción, esperpento, sinrazón de nuestro tiempo. Si no fuera también el mayor genocidio, nos echaríamos unas risas.

Defender el camaleón y permitir el asesinato. Salvar las ballenas, o el oso polar, y abogar por el aborto de niños. Proteger el oso panda y dejar morir a niños en el vientre materno. Apoyar la vida del lince, por muy bello animal que sea, y no hacerlo con la del ser humano. Favorecer la integridad del huevo de perdiz y permitir acabar con el no nacido humano… ¡No puedo seguir escribiendo! ¡Me supera!

¿Como hemos llegado a esto, Dios mío? El hombre, un verdadero monstruo, más terrible que un saurio, para el propio hombre. No se valora la dignidad humana. Ni siquiera se respeta la vida humana. Y esto se hace bien descaradamente, o bien de forma velada, oculta. Se admite o, en la mayoría de los casos, se justifica.

Nada más por hoy. Me quedo impresionado.

Os dejo, queridos mosqueteros, con el video del “EMOTIVO nacimiento de un camaleón”. Pensad solo en lo que esa mano que sostiene el huevo podría hacer si la cerrara, si lo dejara caer y lo pisara. Imaginemos por un instante que no es un huevo de camaleón. Que un “huevo” de humano. Con placenta y todo.

Por suerte, no es un niño. Es un camaleón. Ha nacido.

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