EL MEJOR DÍA DE LA NAVIDAD, en La Cartuja de Jerez.

IMG_1326

Salimos aún de noche, como otras veces. Poco camino hasta La Cartuja, por la autopista, unos veinte minutos.

Cuando llegamos, la atmósfera mística, densa, misteriosa casi, de otras veces. La principal preocupación es no hacer ruido, porque… Estamos entrando, al cerrar el portón de la iglesia tras nosotros, en otro mundo. Realmente es otra dimensión. Estamos entrando en el Cielo.

IMG_1318

Las Hermanas de Belén habían comenzado ya las Laudes, antes de la Misa. Nos incorporamos. Nos absorbe el ambiente vaporoso, las luminarias, los iconos, la majestuosidad de la iglesia monacal, los gestos solemnes de las monjas… Y el canto. El canto puro y cristalino que sale del alma de estas vírgenes jóvenes y enamoradas de Su Amor. De estas llamas encendidas de amor, adoradoras del Amor.

Un canto que se eleva al cielo más directamente que el incienso que se quema en algún lugar del templo. Un canto purísimo de alabanza, donde no desentona ni una nota, ni una voz. Todo un cuerpo. Uno. Que habla directamente al Altísimo, que sube y contempla el Rostro del Amado.

Y unos cuerpos que adoran. Que se anonadan, que se humillan, que se doblan ante la presencia sagrada de Dios hecho Hombre, de Jesucristo el Amor Hermoso.

Y unas jóvenes consagradas que arrodilladas en el suelo, como pastorcicas de Belén, adorando al Niño ya nacido, hablando con la Madre en contemplación, conversando con el Santo José.

IMG_1320

Siempre que voy al Monasterio de La Cartuja con las Hermanas de Belén, me inunda la paz, me invade el amor de Quien habita ese santo lugar, esa puerta del Cielo.

Normalmente voy con mi hermano, y terminamos luego desayunando estupendamente en la Venta cercana. Inmejorable forma de empezar un día.

En este caso, ha sido el mejor día de la Navidad de este año. Ha sido una auténtica inyección de amor y oración. De paz y sosiego.

Y a esto ayudó, terminada la Misa, la visita que hicimos al Belén a tamaño natural que ponen en la capilla de la hospedería. Un Belén hermosísimo, procedente de la artesanía de las hermanas, que ponen para la adoración y la contemplación.

Me sentí dentro de la cueva de Belén, adornado al Niño Jesús. Pude acercarme, besarlo, tocarlo, llevarme entre mis dedos algo de las pajas calientes de su cuna… Dios hecho hombre. Dios Humilde, nacido-humillado hasta el extremo, envuelto en sus pañales-mortaja, durmiendo-muriendo en la cueva-sepulcro. Oculto en su divinidad, desvelado a la Humanidad, a los pastores en Belén, a nosotros en esta Navidad, que fuimos hasta la casa de Belén, la Puerta del Cielo en La Cartuja jerezana.

IMG_1323

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s