Más sobre “Regenerar la vida social”: Los mangantes

No, no temáis los incondicionales que aún me leen. No voy a flagelaros hablándoos de los hermanos zipi y zape. Ni de los hermanos malasombra (¿os acordáis? los chiripitifláuticos… qué pedazo de programa, el más añorado de la televisión, el mejor programa educativo infantil que recuerdo, sin desmejorar a otras grandísimas producciones de TVE que recordaréis y que merecen que un día escriba sobre ellas…)

Chaves y Griñán

Pues no. También hay otros mangantes. A menos escala, quizás, pero que minan nuestra economía, y lo que es casi peor, minan nuestra vida social, la ética, las relaciones sociales entre nosotros, el necesario saneamiento de las mismas.

Son los que siempre están al acecho para sacar tajada de cualquier concesión, de cualquier situación.

Esta semana he tenido conocimiento de que en un centro de trabajo público, no digo de qué administración, se contrata una obra. El contratista hace la mitad. Y para la otra mitad, el jefe de departamento llama a un trabajador público de ese centro para que la haga. Por supuesto, al contratista se la pagan entera. Él ya sabrá con quién tiene que repartir…

También esta semana, he tenido que recordar que, hace poco tiempo, en la Administración estatal, un ministerio contrató otra obra en toda España. Menos en los centros de determinada provincia, Cádiz. Allí, la obra la tiene que hacer determinada empresa, que mire Ud. por donde, le deben favores determinados jefes de los centros de esa provincia. Y que mire Ud. por donde, esos jefes son amigos de otros que también llaman a la misma determinada empresa… Yo indago y pregunto ¿No hay un sistema de plicas, un concurso, etc? Y me contesta nada menos que una alto cargo de esa adminstración: “no me preguntes, no se como, pero en Cádiz va a ir esa empresa“. Ahí queda eso. La obra, en algunos centros de esa provincia, aún está por hacer. Pasó por allí la empresa, hizo presencia, y no fue capaz de hacer la obra. Mandaron a un trabajador incapaz de hacerla. Lo vi con mis propios ojos. Ahí está, sin terminar. Cuando la alto cargo que yo conocía visita ese centro, junto a otro cargo más alto aún, le dice éste a un empleado público de allí: ya sabes, ponte las pilas y termina esa obra.

Todo esto lo se de primera mano.

Y esto pasa, no en Guinea, ni en el Perú. En España, país miembro desde hace muchos años de la Unión Europea.

Otro ejemplo de administración pública; un empleador que tiene una concesión llama a un trabajador de su empresa, que presta sus servicios muy cerca nuestra, y le dice: te doy de alta en X horas mensuales, pero tú tienes que trabajar X + X. ¿Qué os parece? Bueno, esto es normal que se haga. Pero a mí me lo ha contado alguien que lo sufre. ¿Qué pesáis de ello?

Otro suceso de este mismo empleador que tiene una concesión pública: llama a un trabajador especialista en determinado trabajo, con amplia experiencia, justo antes de ciertos días en los que iba a tener lugar un evento público para el que este trabajador es imprescindible. Cuando pasan esos días, le llama para despedirlo, sin que su contrato hubiera terminado, aduciendo que no están de acuerdo con él, siendo esto una mera excusa pues los jefes de la administración dieron la cara por él y pudieron dejarlo en su puesto hasta el término de su contrato.

También doy fe de esto. De primera mano.

Pero lo más gracioso, lo verdaderamente mondante, está por llegar. Si es que, encima, es pa partirse… Lo contaré proximamente.

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